La temperatura de color: cómo conseguir el ambiente ideal con lámparas LED

Tempreatura de color

Que una luz sea fría o cálida puede incidir tanto en nuestro rendimiento como en nuestro descanso . Por eso es importante elegir la iluminación correcta para cada situación.

Dos luces blancas pueden ser completamente distintas. Seguro que lo ha notado cuando, tras reemplazar una bombilla fundida (algo cada vez menos frecuente gracias a la iluminación LED), ha percibido la habitación de modo diferente. Se debe a que ha colocado una bombilla, también blanca y de la misma potencia, pero con distinta temperatura de color.

La temperatura de color podría definirse como la sensación que percibe el ojo humano ante una luz, siendo cálida si predomina el color ámbar o fría si predomina el azul. Esta medición solo se aplica a la luz blanca y técnicamente se define como la como “la impresión de color a ciertas temperaturas de un radiador de cuerpo negro perfecto”, según la guía de la Federación de Asociaciones Europeas de Luminarias y Componentes para Luminarias.

El concepto es más simple de lo que parece. Piense en un hierro incandescente al que se le va aplicando cada vez más calor. Cuando su temperatura se sitúa a unos 1.000 K (grados kelvin) adquiere una tonalidad rojiza. Si la temperatura sube hasta situarse entre 2000 y 3000 K su color se vuelve amarillento. A 4.000 K su tono es blanco neutro y entre 5.000 y 7.000 K blanco frío. Sin embargo, cuando hablamos de luz, la “temperatura” es sólo una medida relativa: no tiene que ver con el calor físico sino con la sensación que produce en el ojo humano.

En este gráfico podemos ver que a menos grados kelvin el color que percibimos es cálido y a más grados la temperatura que percibimos es fría.

Gráfico Temperatura del Color

El kelvin (K) es igual al grado centígrado, pero en la escala de temperatura absoluta el 0 está fijado en -273,16°C (cero absoluto). Fuente: Wikipedia

La temperatura de color ideal

Temperatura de ColorLa temperatura de color es muy importante en los centros de trabajo, puesto que tiene mucha influencia en el rendimiento y la concentración. La temperatura alta se asemeja a la luz del día y muchas personas se centran más con ella, sin embargo, si  lo que se quiere es conseguir un efecto relajante, la luz de temperatura deberá ser baja, puesto que es más tranquila para los ojos.

Por ello, da igual la cantidad de calor que produzca la fuente de luz, por mucho que produzcan temperaturas altas, si la luz predominante es azul, tendremos la sensación de que es fría y tendrán una temperatura de color fría esas fuentes de luz.

La iluminación adecuada para cada actividad

La luz cálida de iluminación LED suele tener una temperatura entre 2.900-3.000 K,  y la luz blanca fría alrededor de los  6.000-6.500 K. Cuando queremos elegir lámparas para uso doméstico, las más adecuadas son las que poseen una temperatura alrededor de los 2.800 grados kelvin, porque generan un ambiente cálido y confortable.

Por eso son idóneas para las habitaciones de los hoteles o para las de nuestra propia casa. Sin embargo, en los locales comerciales se utilizan luminarias de alrededor de 6.000 K y 5.600 K si se va a trabajar forzando más la visión, como en talleres, oficinas, etc.

Fuente:Ledia Group.