La importancia de la luz en todo proyecto

Importancia de la luz en la arquitectura

La arquitectura cobra un valor trascendente cuando el diseño utiliza la luz como tema central. La iluminación adecuada, por ejemplo,  refuerza los volúmenes, imprime fuerza a las texturas y a los diferentes valores cromáticos. Su aporte, si es considerado cuando el proyecto está naciendo, puede hacer una gran diferencia en el ambiente que se quiere […]

Importancia de la luz en la arquitectura

La arquitectura cobra un valor trascendente cuando el diseño utiliza la luz como tema central. La iluminación adecuada, por ejemplo,  refuerza los volúmenes, imprime fuerza a las texturas y a los diferentes valores cromáticos.

Su aporte, si es considerado cuando el proyecto está naciendo, puede hacer una gran diferencia en el ambiente que se quiere crear, la productividad y calidad de vida de las personas, los costos de energía y mantención del edificio y la percepción nocturna de los espacios creados.

Ya que la luz no ilumina solamente la arquitectura, sino que además refuerza el concepto creativo y el aspecto EMOCIONAL del espacio, muchas veces no sabemos explicar por qué tal o cual ambiente nos hace sentir cómodos, casi alegres. O, por el contrario, por qué un restaurant de excelente comida nos parece inhóspito y frío.  O por qué llegamos a nuestra casa con la vista cansada después del trabajo.

La luz produce un efecto imperceptible para la gran mayoría, pero nadie es ajeno a ella. Y esto porque, queramos o no, la luz nos choca, nos atraviesa sin que nos demos cuenta. Y cuando lo hace, nuestro cuerpo responde de ciertas maneras, como una vibración, permitiendo aquietar o agitar algunos estados de ánimo.

En algunas personas, especialmente sensibles, la falta de luz llega incluso a gatillar estados depresivos, o incluso enfermedades, como el desorden en el Ciclo Circadiano. A otras personas, el flickering o “parpadeo” de los equipos magnéticos, les puede afectar en su productividad o en su percepción del cansancio. Existen muchas reacciones, positivas o negativas, a la iluminación. En la mayoría de los casos, no nos damos cuenta. No sabemos qué nos sucede. Y la solución es mucho más simple de lo que se cree.

La primera estrategia, la más importante y sobretodo económica, es aprovechar al máximo la luz natural. La iluminación natural es un recurso gratuito, que en la mayoría de los casos es desaprovechado. Sin embargo, es el punto de partida para otorgar un espacio con buena calidad lumínica, durante el día. Si no tenemos suficiente luz natural, o ésta disminuye en los meses invernales, la iluminación artificial viene a complementar esa falta.

La iluminación artificial, sin embargo, tiene un rol que no es solamente funcional, como muchos creen. Además de ayudarnos a complementar la falta de luz natural cuando es necesario, la iluminación artificial tiene un rango enorme de posibilidades en cuanto a diseño de los espacio. O mejor aún, de “re-diseño” de los espacios, ya que nos da la posibilidad de re-pensar y re-diseñar los espacios durante la noche. Es todo un mundo, no siempre explorado, que nos permite literalmente “jugar” con la nueva luz, darle un carácter lúdico, definir nuevos recorridos y tensiones, volver a colorear o dramatizar texturas y relieves.

Por ello es importante que en el momento de planificar y diseñar la iluminación de un espacio o una ciudad, se consideren no sólo los aspectos económicos y de ahorro energético, sino también la oportunidad de crear un lugar con otra lectura, que pueda ser observado bajo un nuevo prisma, más conectado con las personas y sus emociones.

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